para ella sólo fue un déjà vu,
mientras una lágrima brillaba en su mejilla sus manos temblaban,
sus pesadas maletas llenas de pesares lo notaron al instante.
Se sentó en un pequeño banco de espera,
vio una pequeña frase que había escrito hacía un largo tiempo atrás,
ya algo olvidada y cansada,
pero seguía ahí,
en el mismo banco de espera que la había sostenido un par de veces.
Las maletas yacían a un lado,
les dio una mirada despectiva como si ahora le estorbaran
o como si en ellas estuviesen los recuerdos más miserables con los que jamas quisiera cargar nuevamente.
Sus manos se encontraron nerviosas,
miró a los lados como buscando vida en ese momento,
más lagrimas brotaron de sus ojos,
las bebió cuando llegaban a sus labios,
y sintió lo salado de ellas,
de todo.
Abrazo sus dedos otra vez,
unos con otros,
sus piernas se movían ansiosas,
la brisa soplaba.
Intentó hablar,
las palabras estaban mudas,
dormidas,
ebrias de amargura,
drogadas de olvido.
Suspiró.
- He estado más veces aquí de las que creo,
me conozco de memoria esta estación,
recuerdo esa tonta frase que escribí y olvidé,
aunque sé perfectamente eso,
quiero correr tras el tren y subir nuevamente. - Sonrió entre lagrimas.
- Las metáforas que parecen colores en este gris dibujo. -
- Un golpe, tan fuerte que te deja sin aire,
que te nubla la vista,
que hace que llueva y haya tormenta por días incontables,
días que parecen años,
años como siglos.
Me caí y me rompí los labios. -
- Flotar mientras estás pegada al suelo,
nada logra llenar el vacío, una y otra vez,
tantas veces y sigo volviendo al mismo lugar,
con el corazón roto,
las ganas de amar con grietas y las lagrimas un poco más pesadas que la última vez,
si no me salvo de esta,
no me salvo de ninguna,
quizás camino y me va mejor,
quizás camino en círculos y vuelvo al mismo lugar,
al mismo lugar, al mismo lugar. -
La brisa soplaba con más fuerza.
- Tantas caras, tantos besos,
tantas caricias, tanto que ya no me queda nada,
nunca tuve nada,
me romperé los labios otra vez.
por besar sus palabras,
abrazar sus pensamientos,
hacerle el amor a sus suspiros. - El tren se escuchaba a lo lejos.
Ella se puso de pie.
El tren llegó y subió en él,
sin nada,
sólo ella y su reserva de amor.
"Y aquí estoy, con el corazón en las manos pero latiendo porque aun tiene ganas de amar."
Heyzel Fernández
No hay comentarios:
Publicar un comentario