domingo, 28 de abril de 2013

Ya agote las mil maneras de olvidarte, 
así le dije a mi última copa de vino, 
que más que bien es la única que al final sabe cuanto te extraño.

Intenté ser fuerte, 

tan fuerte como tú, 
pero lo siento, 
mi debilidad es la fuerte en todo esto, 
no yo.

Orión sigue en el mismo lugar, 

como todos nuestros recuerdos en mi vida,
alguien se ha encargado de mantenerlos ahí 
y creo que ese alguien lleva mi nombre. 

Mi caja de cigarrillos está vacía, 
es un ejemplo gráfico de como me siento ahora. 
En este tren perdí la respiración un minuto mientras te llamaba,
pero la contestadora me recordó que era inútil.

Mi sueño prolongado, 

mis ganas de verte intensas, 
mi orgullo a veces en alto, 
tú tan lejos y yo intentando traerte, 
el libro a medias, 
mi cabello sin peinar, 
mis ojos algo rojos, 
y esa canción, 
esa puta canción que no dejo de repetir una y otra vez hasta que rompo a llorar.

... Pero de algo estoy segura,

te olvidaré, 
poco a poco, 
muy poco, 
ya no estoy segura, 
no, esta vez ya no,
y la verdad no quiero estarlo.

Respiro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario