Dejaste unos tantos demonios aquí,
un beso en mis manos,
una mirada en el cielo,
un abrazo infinito,
unas ganas incontrolables
pero sobre todo,
me dejaste a mí.
Al mejor y peor demonio que tenías,
dejaste las caricias nocturnas,
las risas que carecían de sentido,
el tema de conversación que a veces sobraba,
el café sólo para vernos 5 minutos,
el chocolate para endulzarte las tardes.
Dejaste el sueño a media vida,
quizás lo dopaste de ilusiones y lo olvidaste,
pero lo recordarás,
sé que sí...
Cuando te acuestes en tu cama cada noche,
cuando mires orión en el mismo lugar de siempre,
cuando escuches nuestra canción favorita,
cuando asistas a los lugares que solíamos frecuentar
o simplemente cuando nuestras miradas choquen otra vez y no me brillen los ojos.
Lo recordarás,
sabemos que sí,
cuando notes mi ausencia
o me veas feliz con alguien más,
cuando te de por extrañarme
y el arrepentimiento no te permita buscarme,
cuando le sonrías a quien le tomas la mano por cortesía,
cuando es mi mano realmente la que quieres tomar,
cuando la más mínima palabra, gesto, sonido,
lleve mi sonrisa a tu mente.
Será ahí cuando recordarás la sobredosis
que me diste de amor y vida,
no sé si será tarde o no,
sólo sé que de ti,
quizás tendré un recuerdo vago.
un beso en mis manos,
una mirada en el cielo,
un abrazo infinito,
unas ganas incontrolables
pero sobre todo,
me dejaste a mí.
Al mejor y peor demonio que tenías,
dejaste las caricias nocturnas,
las risas que carecían de sentido,
el tema de conversación que a veces sobraba,
el café sólo para vernos 5 minutos,
el chocolate para endulzarte las tardes.
Dejaste el sueño a media vida,
quizás lo dopaste de ilusiones y lo olvidaste,
pero lo recordarás,
sé que sí...
Cuando te acuestes en tu cama cada noche,
cuando mires orión en el mismo lugar de siempre,
cuando escuches nuestra canción favorita,
cuando asistas a los lugares que solíamos frecuentar
o simplemente cuando nuestras miradas choquen otra vez y no me brillen los ojos.
Lo recordarás,
sabemos que sí,
cuando notes mi ausencia
o me veas feliz con alguien más,
cuando te de por extrañarme
y el arrepentimiento no te permita buscarme,
cuando le sonrías a quien le tomas la mano por cortesía,
cuando es mi mano realmente la que quieres tomar,
cuando la más mínima palabra, gesto, sonido,
lleve mi sonrisa a tu mente.
Será ahí cuando recordarás la sobredosis
que me diste de amor y vida,
no sé si será tarde o no,
sólo sé que de ti,
quizás tendré un recuerdo vago.
cierro los ojos,
quizás una lágrima se desliza,
quizás dos o tres, quizás muchas,
no las cuento,
pero están ahí como yo,
acabadas,
derrotadas pero respirando,
repitiendo una y otra vez una mentira que ni yo me creo,
que ni el suelo absorbe,
que ni las paredes toman en cuenta,
que hasta tú tomarías como una broma...
"¡olvídalo!".
Dejaste unos cuantos demonios,
quizás pronto aprenda a manejarlos,
los destruya o me una a ellos.
quizás pronto aprenda a manejarlos,
los destruya o me una a ellos.
Dejaste un beso vivo en mis labios,
una caricia en mi cintura,
un abrazo tatuado en mi espalda,
un sonrisa impregnada de cielo y una mirada,
una mirada recorriendo el más recóndito lugar de mi vida,
pero olvidaste dejar algo,
lo más importante...
Olvidaste dejarte a ti.
una caricia en mi cintura,
un abrazo tatuado en mi espalda,
un sonrisa impregnada de cielo y una mirada,
una mirada recorriendo el más recóndito lugar de mi vida,
pero olvidaste dejar algo,
lo más importante...
Olvidaste dejarte a ti.
Heyzel Fernández.
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